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El 11 de mayo de 2021, España marcó un hito en la movilidad global al convertirse en el primer país del mundo en implantar, de forma generalizada, el límite de velocidad de 30 km/h en calles de un único carril por sentido. Cinco años después, la Dirección General de Tráfico (DGT) conmemora este aniversario con datos que confirman una tendencia profundamente positiva y esperanzadora. La medida no solo nació con el objetivo de reducir la siniestralidad mortal, sino también para disminuir el ruido y la contaminación urbana, elevando de forma directa la calidad de vida en los municipios.

La adopción de esta normativa sitúa al entorno urbano en el centro de un modelo de movilidad sostenible y segura. Organismos internacionales de la máxima autoridad, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Comisión Europea y el Consejo Europeo de Seguridad en el Transporte (ETSC), avalaron desde el primer momento la iniciativa, posicionando a España como un referente inspirador para el resto de la comunidad internacional.

El impacto en las cifras: vidas salvadas y ciudades seguras

Los resultados recogidos durante estos primeros años reflejan un avance sustancial en la protección de los usuarios más vulnerables de la vía pública. Al comparar los datos registrados en 2024 con los del año previo a la norma (2019), se observa una reducción de casi el 5% en el total de personas fallecidas en zonas urbanas.

El impacto positivo es especialmente visible al analizar la siniestralidad por tipología de usuario y rangos de edad:

  • Ciclistas y peatones: Las muertes de ciclistas en el ámbito urbano disminuyeron cerca de un 19%, mientras que los fallecimientos de peatones se redujeron en más de un 16%.

  • Por tramos de edad: El grupo que experimentó un descenso más pronunciado fue el comprendido entre los 35 y 44 años, con una bajada del 42%. Por el contrario, la franja de jóvenes de 15 a 24 años registró un leve incremento del 3%.

  • Éxito municipal: Casi el 40% de las ciudades españolas con más de 100.000 habitantes —incluyendo grandes núcleos con densos volúmenes de circulación como Madrid, Barcelona, Valencia o Bilbao— lograron reducir la siniestralidad en sus calles.

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Dentro de este balance positivo, destaca el ejemplo de nueve municipios que consiguieron alcanzar la meta de “cero víctimas mortales” en sus vías urbanas durante todo el año 2024: Alcobendas, Alcorcón, Barakaldo, Dos Hermanas, Leganés, Mataró, Rivas-Vaciamadrid, Telde y Torrejón de Ardoz.

El valor incalculable de cada vida en nuestras calles

Desde Asociación DIA no podemos más que apoyar y celebrar los frutos de esta iniciativa. Reducir la velocidad no es restarle dinamismo a nuestras ciudades; es sumarle humanidad, empatía y cordura a los espacios donde convivimos. Que casi el 40% de las grandes urbes hayan reducido su siniestralidad es un logro inmenso, pero mientras sigan existiendo incrementos en sectores vulnerables como los jóvenes de 15 a 24 años, nuestra misión estará lejos de terminar.

No nos conformamos con las estadísticas a la baja. Detrás de cada porcentaje hay nombres, familias y proyectos de vida rotos de forma abrupta. Exigimos y promovemos un compromiso firme por parte de las administraciones y de cada conductor para que el calmar el tráfico sea la norma, no la excepción. El éxito de las ciudades con “cero víctimas” nos demuestra que un futuro sin muertes en carretera es posible si se legisla con valentía y se conduce con responsabilidad.

¡Sigamos transformando nuestras calles en espacios seguros para la vida!