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Testimonio de víctima de accidente laboral y de la posterior mala praxis por parte de su empresa, de la mutua y de la Inspección de Trabajo. Las víctimas de accidentes laborales, las grandes olvidadas.

Víctima de mala praxis ante un accidente laboral

Compartimos hoy el testimonio de J.J.P., un trabajador que fue víctima de un accidente laboral en 2008 y que nos hace llegar su denuncia para dar eco a la mala praxis de su empresa ante este accidente laboral, pero también de la mutua y de la propia Inspección de Trabajo.

A pesar de que no podemos dar difusión a todas las denuncias e historias que nos llegan, hemos decidido dar visibilidad a este testimonio para visibilizar lo que sucede detrás de un accidente (laboral, de tráfico, negligencia médica, etc.). Lo que no se ve.

J.J.P. nos contacta porque quiere denunciar las circunstancias del accidente laboral del que fue víctima y diversas irregularidades y falsedades que se produjeron en el proceso posterior.

Creemos que compartir su testimonio puede arrojar un poco de luz a lo que hay detrás de un accidente laboral: en muchos casos se produce una lucha entre el/la trabajador/a y la empresa por definir las circunstancias y la responsabilidad. A menudo, siendo la empresa, que se encuentra en situación de ventaja -capacidad de encontrar asesoramiento, medios económicos para la defensa, control de la escena del accidente, etc.- la que pelea por negar que existieran condiciones de trabajo o deficiencias en la seguridad que desencadenaran el accidente.

Denuncia a la empresa contratista, Inspección de Trabajo y empresa de prevención

J.J.P. explica con sus propias palabras a quién quiere denunciar:

“1º) A la empresa por la falta de medios para realizar los trabajos, por la falsificación documental aportada en varios procesos judiciales y por la manipulación de pruebas ocultando a la justicia la totalidad de los documentos entregados como prueba.

2º) A la Inspección de Trabajo por no realizar bien su trabajo y por, a sabiendas de las pruebas que yo tenía, hacer la vista gorda.

) A la empresa encargada de la seguridad laboral, por mentir en el primer juicio de lo penal, febrero 2013, asegurando ante la jueza que me habían formado, para luego desmentir esto mismo ante otro juez al ver que si mentían podían quedar ellos como imputados en el juicio también por mentir ante un juez y faltar al juramento de la verdad.”

J.J.P. sufre un accidente que cambió su vida

Este trabajador fue víctima de un accidente que sucedió el 26 de noviembre de 2008 cuando cayó desde una escalera cuando trabajaba en el almacén de su centro de trabajo, cayó casi recto sufriendo un violento impacto. Estuvo un mes ingresado, le operaron de los dos pies, de los calcáneos.

El servicio de traumatología realizó informes que explicaban que las lesiones de la víctima eran comparables a la caída desde 4 pisos de altura, pues el peso de la caja que llevaba en los brazos incrementó la fuerza del golpe.

En abril del pasado año le operaron de nuevo del pie izquierdo, y en mayo del derecho. Mientras se sometía a operaciones, dolores, pérdida de autonomía, etc. J.J.P. relata como desde la Mutua de trabajo le tratan en todo momento como un “quejica”.

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J.J.P. sufrió el accidente cuando tenía 34 años, un acontecimiento que cambió su vida. Ahora tiene 44 y sufre una distrofia muscular. Después de 10 años todavía continúa recuperándose, haciendo rehabilitación.

¿La empresa? Una compañía multinacional con presencia en Italia, Florida, etc. dedicada al suministro de elementos para el sector de la construcción (embellecedores, accesorios, etc.), que intentó por varios medios desacreditar la versión del trabajador accidentado.

 

El día del accidente: primeras falsedades sobre la altura de la caída

Una de las discrepancias cruciales entre el trabajador y la empresa es la altura desde la que se produjo la caída.

En los momentos posteriores al accidente laboral la empresa llamó al 112, quedando reflejado en el informe que se habla de un trabajador que había caído de una altura de 3 metros con posible rotura de tobillos y a los cinco minutos, cuando aparece la dueña de la empresa cambian de declaración y dicen que me caí desde 1,5 m. Esto son hechos probados, pero no se han tenido en cuenta.”

Según cuenta J.J.P., la caída se produjo desde un 6º peldaño, por lo menos, de una escalera de unos 9 peldaños. Asegura que la caja de suministros a la que debía de acceder, y manipular, se encontraba a unos 2,36 m.

Al caer, cayó de pie, y la escalera se le quedó enganchada en los pies. Un compañero le quitó la escalera de los pies, e inmediatamente después sufrió un mareo a causa de la impresión que las lesiones de su compañero le produjeron. Este compañero no quiso ser testigo, e incluso posteriormente negó haber presenciado el accidente.

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Otra traba que encontró el trabajador para defender su versión de los hechos -hay que recordar que él es el único testigo reconocido- es que a pesar de que había una cámara de seguridad enfocando a la zona del accidente nunca pudo acceder a esas grabaciones. Cuando las pidió al servicio de seguridad de la empresa le dijeron que solo las guardaban durante 6 meses.

La víctima solo pudo utilizar como prueba el informe de la llamada, no le facilitaron la grabación.

Después del accidente: indiferencia

La víctima hace notar la completa indiferencia por parte de la empresa después del accidente. “No recibí ninguna llamada por parte de la empresa en todo el mes que estuve ingresado”. Sin embargo, la empresa sí que se puso en contacto con la mutua para ver cuándo le iban a dar el alta.

Es cuando le empiezan a llegar los informes a la víctima cuando se da cuenta de lo que está pasando y de que las cosas no se cuentan cómo sucedieron.

La Inspección de Trabajo elabora un informe que recoge las declaraciones de la persona responsable de su empresa, una versión que la Inspección no contrasta con él, que es la víctima directa y único testigo, pues el compañero que se encontraba cerca de él en el momento del accidente se desmayó después de asistirle los primeros segundos.

¿Cómo es posible que la Inspección de Trabajo solo tuviera como válida la versión de la empresa?

 

Temporalidad y despido

La temporalidad, otros de los factores de riesgo para la siniestralidad laboral, también entra en juego en este accidente. J.J.P. tenía un contrato de seis meses que terminaba el 6 de noviembre de 2008 y que renovó por otros seis meses, hasta el de mayo de 2009.

“Entre la segunda y tercera operación recibo un burofax donde me informaban que no iban a renovarme el contrato. Lejos de ver cómo estaba físicamente del accidente o llamarme para preguntarme como me encontraba, me despidieron avisando un día antes del vencimiento del contrato, lo cual yo denuncie ante los juzgados por contrato en fraude de ley, y los juzgados condenaron a la empresa por contrato en fraude de ley. Lo que pasa es que por la antigüedad les salía muy barato deshacerse de mí.

Solo llevaba un año cuando no quisieron renovarme, y en este juicio como queda probado en vídeo, la jefa de la empresa declaró que yo nunca había cogido la carretilla elevadora cosa que en el juicio penal por el accidente declara también ante otro juez que yo accedía a los puestos más altos, 6 m, con la carretilla elevadora… y digo yo se le puede mentir a un juez si eres denunciado, pero ¿se puede mentir a varios jueces dando versiones distintas a cada uno y no pasar nada a pesar de que esté todo recogido en las testificales judiciales? No lo entiendo…”

La empresa, esta gran multinacional, defendió versiones distintas en los dos juicios paralelos, para el asombro e indignación de la víctima.

Ocultación de pruebas por parte de la empresa: la escalera, la caja…y mala práctica de Inspección de Trabajo

La empresa y la empresa de PRL manipulan

La empresa de prevención de riesgos laborales (PRL) de la empresa es el único intermediario que ve la caja que la víctima intentaba alcanzar y que debía mover desde la escalera, y que puede comprobar el peso de la misma.

“El abogado de la empresa el día siguiente del accidente realiza el informe para la Inspección de Trabajo y dice claramente <precipitación desde una escalera cuando se disponía a bajar una caja>. Después, cuando la empresa de prevención de riesgos de la compañía, también dos días después del accidente, pesa la caja le sale 30 kg, pero como la ley dice que nunca se deben bajar cajas de más de 25 kg de ninguna escalera, esconden la caja y cuando va la inspección de trabajo la caja no aparece en su ubicación y sin ninguna prueba dicen que entonces la caja pesaba 15kg.” Explica J.J.P.

 

La normativa de las escaleras

Al tiempo, cuando J.J.P. vio la foto de la escalera, de 9 escalones, corroboró claramente que por la postura y condiciones de aquel momento se encontraba en el 8º peldaño, a la altura necesaria para sacar la caja.

Según la normativa que regula el uso de escaleras de mano en el ámbito laboral se indica que nunca se deben manejar materiales estando la persona subida en la misma. Sin embargo, manipular cajas desde la escalera, bajar material, etc. era una práctica habitual entre los trabajadores, pues formaba parte de su desempeño habitual y de las funciones requeridas. “Las cajas las cargábamos a hombros” asegura J.J.P.

 “La escalera tenía nueve peldaños y según la información confirmada por el mismo fabricante, los cuatro últimos peldaños nunca se deben utilizar, es decir a partir del quinto estás infringiendo las normas del fabricante y recordemos que los juzgados dan como hechos probados que me subí al sexto peldaño -algo prohibido por el fabricante-. Pero nadie hizo nada ante esta injusticia, pues ya había quedado probado bajo sentencia firme del juzgado de lo administrativo que la empresa no me había dado la formación ni la información para realizar mi puesto de trabajo, algo confirmado después en declaración ante el juez por el responsable de la empresa de PRL, la empresa encargada de las medidas de seguridad de la empresa para la que yo trabajaba, que declaro que “no consta en ningún fichero que se le haya dado ninguna formación al señor JJP”.”

El encargado directo y responsable de personal de seguridad, era el encargado de transmitir la información al personal, y según cuenta la víctima, cargaron contra este chico, desviando la responsabilidad de los cargos directivos de la empresa de prevención.

“La empresa manipuló las hojas del reglamento de las escaleras industriales, que no caseras, quitando del contenido de las que salían más perjudicadas, como la que ponía que nunca se debe manipular artículos por las escaleras ni subirlos ni bajarlos o que siempre hay que fijar la escalera en su parte superior y en la inferior para su uso. En total unas 10 hojas de reglamento de las que ellos presentaron solo 6, y nadie se molestó en averiguar esta información dada por mí y contrastada por la propia empresa fabricante de las escaleras, la cual me proporcionó dicha información además de las limitaciones de la escalera que se especificaba bien claro que NUNCA se debería superar el quinto escalón.”

 

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La Inspección de Trabajo y su posible mala praxis

La víctima manifiesta en todo momento haberse sentido desamparada después del accidente, incluso por parte de la Inspección de Trabajo, que a su juicio no hizo su labor de investigación y protección del trabajador de manera correcta.

Según relata, la inspectora de trabajo le hizo llorar una vez que estaba en su despacho. Le preguntaba a la víctima “pero ¿qué quieres? ¿Qué buscas?” dando a entender que la víctima estaba actuando de manera desmesurada en su reclamación contra la compañía. A lo que J.J.P. respondía que sólo buscaba “la verdad. Sólo Quiero que Ud. ponga la verdad. Si no hay testigos, ¿por qué pone Ud. la versión de la empresa.?”.

La Inspección de Trabajo nunca ve la caja y según denuncia la víctima tampoco hizo una foto de la estantería entera.

La víctima relata una visita sorpresa: “me visitó por sorpresa un inspector de INVASSAT, a los 5 meses del accidente para poder facilitar el trabajo a la inspectora de trabajo, pues son compañeros y se informan unos a otros, pero a mí quien me tenía que haber tomado declaración era la inspectora de trabajo que no lo hizo y se guió por el informe de este inspector que estaba contaminado por la empresa y no contó ni lo que yo le contesté ni la verdad.”

La Jueza da el hecho como probado lo que contó la investigación de la Inspección de Trabajo, sin ni siquiera pedir su testimonio-.

Cuenta J.J.P. que “a pesar de que la inspectora envió a este hombre a hacer el informe, luego ella tampoco puso lo que este dijo sino que aún lo hizo peor de cara a la verdad de lo sucedido y en la actualidad tengo que pagar con sentencia ejecutada la cantidad de 50.000 euros a la empresa por costas o me embargan mi casa que es lo único que tengo para mis hijos o bien la pensión.”

Preparando las visitas de la Inspección de Trabajo

En su empresa era común que escondieran a los trabajadores en naves distintas a las que trabajaban cuando venía la Inspección de Trabajo. Para evitar que la Inspección viera escenas como la de 7-8 trabajadores reponiendo y trepando por los laterales de las estanterías hasta los 6 metros de altura para ver la referencia de los palés y poder componer el pedido. En el almacén había muchos palés iguales, pero por cuestiones de inventario y del orden del almacén había que coger exactamente uno.

“Cobrábamos un fijo más un plus variable por los pedidos hechos, lo que añadía presión sobre el trabajo. Ningún trabajador ayudaba a nadie, y era el propio encargado el que nos decía que no molestáramos a nadie, ni siquiera si necesitábamos ayuda. En ocasiones, los trabajadores se subían con un torito y el palé a 5 metros de altura y desde ahí tenían que meter a mano el palé en la estantería.”

 

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Su situación actual

La víctima sigue luchando por su vida. No se resigna a asumir sus secuelas como permanentes y sigue intentando ser operado por uno de los mejores cirujanos de España. Sería la 11ª operación a la que se somete desde el accidente. Al año le fue reconocida la INCAPACIDAD TOTAL, después se le reconoció la ABSOLUTA.

En total, la víctima ha presentado alrededor de 300 informes médicos. Es considerada una persona con un alto grado de dependencia, según los baremos de la Seguridad Social.

Diez años después del accidente, sigue yendo a terapia psicológicas, por una parte por lo que le han generado las lesiones físicas, el tener que asumir una vida completamente distinta a la anterior, y muy limitada, pues actualmente necesita de una silla de ruedas. Antes del accidente era una persona que salía a correr unos 8 km de manera diaria. Por otra parte, el mal trato recibido -a su juicio- a causa de una mala praxis tanto de su empresa como de la Inspección de Trabajo y la mutua, le ha generado también muchos problemas psicológicos.

J.J.P. considera que se ha acabado su vida social, y nos explica cómo fue su última experiencia pasando un día en la playa. Se sintió muy vulnerable, avergonzado en algún momento y dándose cuenta de que no era un lugar al que por sus secuelas de accidente pueda ir. Se ha visto forzado a abandonar la realización de muchas otras actividades de ocio como esta.

Posteriormente al accidente, se encontró con un compañero que trabajaba con él en la empresa en la que tuvo el accidente. Este compañero reconoció que las condiciones de trabajo eran como J.J.P. indicaba y que otros trabajadores habían cubierto el testimonio de la jefa por ‘pelotas’ -por miedo a perder su trabajo.

“No se ha condenado a nadie por parte de la empresa, ni esta misma ha tenido que pagar ninguna indemnización, al contrario se me ha condenado a mí a pagar por intentar demostrar la verdad y hacer ver lo absurdo de lo que los jueces daban como hechos probados, hechos que según la ley deberían estar sancionados pero que en ningún caso sancionaron a la empresa o la inspectora absolviéndolas de todo deber, a pesar de todas las pruebas que tengo.”

 

“Me han arruinado la vida”

“De todos modos me han arruinado la vida física, económica, socialmente y todo lo que se pueda decir. En la actualidad ya llevo 11 operaciones y en marzo voy a por la 12 y estoy, ya no en silla de ruedas, sino que para poder desplazarme me han aportado una silla eléctrica por mis limitaciones.”

J.J.P. detalla consecuencias derivadas del accidente que aunque no tienen una vinculación directa, sí que son perjuicios en su salud y en su calidad de vida que abarcan aspectos como el social, el familiar, el laboral, etc.

“En la operación de marzo me van a quitar la vesícula, pues según me dicen los médicos, la cantidad de fármacos que tomo desde el accidente han formado una piedra en la vesícula. Además, he padecido otro tipo de complicaciones por mi situación. El pasado 10 de enero también me operaron para extirpar la uña del dedo gordo del pie derecho, pues la falta de riego sanguíneo y de calcio en los huesos por no moverme me provoca infecciones y hongos que además me generan un gran dolor. Me han quemado el nervio para que no vuelva a crecer, pues incluso con deportivas de un número más y desabrochadas la uña me sangraba dentro de la deportiva.

“Actualmente me he tenido que hipotecar otra vez para poder pagar la injusticia de los jueces y busco a alguien que me pueda ayudar con la ley de la segunda oportunidad por endeudamiento. No dispongo más que de deudas para vivir con ayudas de la familia, hermana,…las estoy pasando canutas” nos explica J.J.P. mientras reconoce haber perdido la ilusión por vivir.”

 

Que este testimonio contribuya a visibilizar lo que está en las tinieblas.

 

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