Madrid se ha convertido en el epicentro de la cooperación internacional en materia de movilidad con la celebración de la XII Asamblea General del Observatorio Iberoamericano de Seguridad Vial (OISEVI). Entre el 24 y el 26 de junio de 2026, más de 100 expertos y representantes de 22 países se reúnen en la capital española con un objetivo inaplazable: coordinar acciones institucionales y articular un mensaje unificado para frenar la pérdida de vidas en las carreteras.
Este encuentro técnico y político adquiere una relevancia histórica al integrarse, por primera vez, en el marco oficial de la Cumbre Iberoamericana de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno que se celebrará en noviembre. Este paso confirma que la seguridad vial ya no se reactiva únicamente como un problema de tráfico, sino como una prioridad absoluta de salud pública, desarrollo económico y cohesión social.
Coordinación institucional y el papel de las víctimas
La agenda de trabajo, desarrollada en las sedes de la Dirección General de Tráfico (DGT) y la Casa de América, coincide estratégicamente con la Asamblea General de la Federación Iberoamericana de Asociaciones de Víctimas contra la Violencia Vial (FICVI). La confluencia de los responsables gubernamentales con las organizaciones que agrupan a los afectados garantiza que las políticas públicas se diseñen con una profunda sensibilidad humana y orientadas a la realidad del impacto social.
La urgencia del debate viene respaldada por datos que exigen una acción inmediata: la siniestralidad vial se cobra anualmente más de 90.000 vidas en los 22 países de la comunidad iberoamericana. Detrás de cada cifra hay familias rotas y proyectos truncados, una realidad que se agudiza de forma dramática durante los fines de semana, periodos en los que el ocio y los desplazamientos masivos suelen concentrar los índices más dolorosos de mortalidad en las carreteras.
El Marco Estratégico Iberoamericano 2026-2030
Durante las jornadas se ha presentado el Marco Estratégico Iberoamericano 2026-2030, una estructura fundamentada en pilares clave para la transformación de la movilidad regional:
Armonización normativa: Avance hacia la convergencia de normas básicas de circulación y homogeneización de los criterios para las licencias de conducir.
Gobernanza y calidad de datos: Fortalecimiento de las competencias de los organismos nacionales y optimización en el registro de la información estadística para diseñar políticas basadas en evidencias.
Seguridad de colectivos vulnerables: Análisis específico y revisión de normativas dirigidas a la protección de los motoristas, un sector prioritario en los planes de reducción de víctimas.
Infraestructuras y gestión de la velocidad: Evaluación del binomio infraestructura-velocidad como factor crítico en la gravedad de los siniestros.
Las sesiones concluirán con la formulación de la declaración “Hacia un espacio iberoamericano de seguridad vial”, un documento de propuestas concretas que se trasladará directamente a las máximas autoridades internacionales en la cumbre de noviembre.

En Asociación DIA creemos firmemente que la cooperación internacional y el intercambio de estrategias de éxito son herramientas indispensables para erradicar la violencia vial. El reconocimiento de este desafío al más alto nivel político representa un avance crucial, pero la verdadera transformación requiere que los compromisos institucionales se traduzcan en medidas tangibles en cada calle y en cada carretera.
Cada vida salvada, especialmente en aquellos días festivos y fines de semana donde el peligro se intensifica, justifica el esfuerzo compartido de toda la sociedad civil y las administraciones públicas.






