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La mayoría de las personas accidentadas padecen o van a padecer un TEPT y no lo saben. El trastorno por estrés postraumático es más común de lo que creemos y por ello es conveniente conocer sus síntomas.   

El TEPT es un trastorno muy común entre víctimas de accidentes

Gran parte de las personas que han tenido un accidente traumático o que trabajan socorriendo personas, viéndose expuestas a situaciones muy dramáticas, pueden llegar a desarrollar un TEPT o trastorno. Este trastorno se origina tras ser expuesto a la muerte, a lesiones graves o a violencia sexual, ya sea real o amenaza en las siguientes formas: experiencia directa del suceso, presencia directa del suceso ocurrido a otros, conocimiento de que el suceso traumático ha ocurrido a un familiar próximo o a un amigo íntimo y exposición repetida o extrema a detalles repulsivos del suceso (p. ej. agentes de policía, guardia civil, bomberos o protección civil que que recogen restos humanos, exposiciones a detalles de maltrato o violencia).

Los síntomas son muy variados, pero los podemos agrupar en cuatro categorías principales:

1. Síntomas de intrusión: La persona tiene recuerdos angustiosos recurrentes, involuntarios e intrusivos del suceso, pude tener sueños angustiosos. Reacciones disociativas, malestar psicológico intenso o prolongado así como reacciones fisiológicas intensas al exponerse a factores internos o externos que simbolizan o se parecen a un aspecto del suceso traumático.

2. Evitación: La persona hace grandes esfuerzos para evitar recuerdos, pensamientos o sentimientos angustiosos del hecho (personas, lugares, conversaciones, actividades, objetos, situaciones).

TEP- trastorno por estrés postraumático 1

Se estima que afecta alrededor del 1 y el 3% de la población normal y puede darse a cualquier edad.

3. Alteraciones negativas cognitivas y del estado de ánimo asociadas al suceso traumático que comienzan o empeoran después del hecho: La persona es incapaz de recordar un aspecto importante del suceso, posee creencias o expectativas negativas persistentes y exageradas sobre uno mismo, los demás y el mundo (p. ej., “Estoy mal”, “El mundo es muy peligroso”, “Tengo los nervios destrozados”). Presenta un estado emocional negativo persistente (p.ej., miedo, terror, enfado, culpa o vergüenza). Disminución importante del interés o la participación en actividades significativas, sentimientos de desapego así como incapacidad para experimentar emociones positivas (p. ej., felicidad, satisfacción o sentimientos amorosos).

4. Aumento del estado de alerta y reactividad: La persona manifiesta un comportamiento irritable y arrebatos de furia (con poca o ninguna provocación) que se expresa con agresión verbal o física contra personas u objetos. Puede tener un comportamiento imprudente o autodestructivo, hipervigilancia, respuesta de sobresalto exagerada, problemas de concentración así como alteración del sueño.

El trastorno puede ocurrir también en niños aunque los síntomas son algo diferentes de los de los adultos. En general suelen tener problemas para dormir y pesadillas, pueden presentar cambios de actitud así como perder alguna habilidad como el habla.

El tratamiento y el apoyo social son fundamentales para la recuperación

La duración de la alteración es superior a un mes y causa un malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes.

Si creemos tener un TEPT lo primero que tenemos que hacer es acudir a un especialista de la salud mental (psicólogo o psiquiatra) para que determine un diagnóstico adecuado. Una vez evaluado y diagnosticado se debe hacer psicoterapia, esto ayudará a la persona a amortiguar su sufrimiento y encontrar las herramientas más adecuadas y eficaces que le servirán para tratar su trastorno de forma segura. Se recomienda una Terapia Cognitivo-Conductual combinada con un tratamiento farmacológico si fuese preciso (antidepresivos y tranquilizantes) siempre bajo supervisión y con el debido seguimiento.

El apoyo social es casi lo más importante para estas personas , la sensación de que hay personas dispuestas ayudar, la pertenencia a un grupo al que poder contar lo pasado y en quien confiar ha demostrado ser muy beneficiosa para la pronta recuperación de estas personas.

Desde Asociación DIA de Víctimas de Accidentes ayudamos a las personas que han sufrido un accidente y a las de su entorno a recuperar su estabilidad psicológica lo antes posible, por ello, brindamos asesoramiento psicológico gratuito para todas aquellas personas que lo necesiten y también formamos a todos aquellos profesionales que deseen estar preparados para atender este tipo de situaciones.

Si necesitas más información o deseas solicitar ayuda psicológica, no dudes en ponerte en contacto con nuestro equipo a través de info@asociaciondia.org o llamando al teléfono gratuito 900 90 77 11.

Óscar Pino Bravo

Psicólogo de Asociación DIA

Caso práctico: atención a una víctima de atropello con TEPT en Cáceres