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El 12% de los conductores condujo bajos los efectos del consumo de drogas y/o alcohol en 2015, según un estudio de la DGT.

Estudio de la DGT sobre consumo de alcohol y drogas al volante

La Dirección General de Tráfico ha realizado y publicado en su web el Estudio de prevalencia del consumo de alcohol y drogas ilegales (EDAP), informe en el que se evalúa el porcentaje de conductores que dan positivo a los controles aleatorios de estas sustancias. Las pruebas realizadas, y contrastadas en el laboratorio toxicológico, constataron que un 12 % de los conductores presentaron consumos recientes de drogas y/o alcohol en 2015. En concreto, un 10% de los conductores presentaron consumos recientes de drogas (con o sin la presencia de alcohol). En un 3% de los conductores se evidenciaron consumos recientes de alcohol (por encima de 0,05 miligramos por litro de aire) con o sin drogas.

La cuantía de la multa por superar las tasas de alcohol permitida es de 500 euros y 4 o 6 puntos que, pasaría a ser de 1000 euros y la retirada de 4 o 6 puntos en el caso de que el conductor ya hubiera sido multado por alcoholemia en el año inmediatamente anterior por exceder la tasa permitida, así como al que circule con una tasa que supere el doble de la permitida. En lo referente a las drogas, con la simple presencia de drogas en el organismo es suficiente para multar por conducir bajo los efectos de las drogas con 1000 euros y la pérdida de 6 puntos; sin establecerse cuántos gramos de una sustancia deben haberse detectado para su graduación.

Asociación DIA insiste en sanciones más proporcionadas y mayor concienciación

Desde la Asociación DIA de Víctimas de Accidentes, entendemos que se deberían endurecer parte de estas sanciones y seguir sancionando tanto la reincidencia como doblar las cantidades permitidas, al menos a nivel económico. Francisco Canes, presidente de la Asociación DIA destaca: “no tiene sentido que una persona que se toma una lata de cerveza en la calle tenga que pagar 600 euros por el tema del botellón y otra que lleva varias en su cuerpo y coge un coche tenga que pagar 500. No es proporcional: la segunda persona pone en peligro su seguridad y la de terceros inocentes. Las víctimas nos sentimos desamparadas y desprotegidas”.

En otro orden de cosas, no sólo hay que quedarse con las medidas punitivas: la sensibilización, concienciación y reeducación son imprescindibles para conseguir una mejora eficaz, en un trabajo más de medio-largo plazo. En esta línea, Canes, también señala: “lo más preocupante de estos datos es saber cuántas personas son reincidentes, especialmente en el tema del consumo de drogas”. Lo que significa que “a muchas de estas personas les da igual las sanciones y hay que buscar una reeducación, reinserción o que les saquen de la carretera. Es fundamental que haya unos niveles de controles sistemáticos y constantes de consumo de drogas al volante. Es algo que está en la sociedad, en sectores concretos de la misma y hay que empezar a hacer segmentación en las campañas de control y concienciación”.

Lo que nos están diciendo los datos es que la inercia del consumo de drogas al volante es diferente a la que tiene el consumo de alcohol. Hay que empezar a dar la misma importancia a todos los niveles al consumo de drogas al volante que el que tiene el alcohol.